No soporto al hijo de mi pareja. 7 consejos si ésta eres tú

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El amor en esta nueva era es complicado, sobre todo si de familias ensambladas hablamos.

¿Sientes temor o rechazo al hijo de tu pareja?

Enfrentémoslo, las dinámicas que proponen las nuevas familias son todo un desafío.

Pero muchas mujeres atraviesan lo mismo. No estás sola. 

Y aunque no es fácil, existen soluciones para mejorar la convivencia con los hijos de tu pareja. Te lo aseguro.

¿Cómo lo sé? Porque soy hija de padres divorciados, y créeme, he sido de ese tipo de hijos complicados que no se la hacían fácil a la nueva pareja de papá…

Por eso, aquí te daré 7 consejos para que mejores tu relación con el hijo de tu pareja.

7 consejos para lidiar mejor con el hijo de tu pareja

no soporto al hijo de mi pareja

No importa si eres madre o no, el vínculo entre tú y el hijo de tu pareja es estresante.

Pero, te aseguro que hay formas de limar asperezas en esta relación y hacer que todo fluya mejor.

¿Cómo lograrlo? Te seré sincera, deberás esforzarte, trabajar en ti misma y RESPIRAR (¡que la paciencia nunca te abandone!)

Pero si pones a prueba estas 7 estrategias, ¡de seguro te ayudarán!

1) Habla con tu pareja

El primer paso para mejorar la relación con el hijo de tu pareja es lograr una comunicación abierta y sincera. 

No importa si has intentado ocultar tus sentimientos para evitar conflictos o si has discutido el tema en repetidas ocasiones; la comunicación es fundamental. 

Por lo tanto, conversar con tu pareja sobre cómo te sientes y escuchar sus pensamientos y preocupaciones sirven, ¡y mucho!

Asegúrate de hablar en un momento tranquilo y con empatía, enfocándote en tus sentimientos e ideas, en lugar de señalar culpas o problemas de pareja.

Pero no te olvides de él. Escucharlo puede ser el primer paso para encontrar soluciones y crear un frente unido en la crianza y el apoyo de su hijo.

Recuerda que estas charlas no serán una sola vez, sino una tarea constante para fortalecer la comprensión mutua.

Las tensiones en la relación con el hijo de tu pareja pueden disminuir si ambos trabajan juntos para estar de acuerdo.

2) Valora las opiniones diferentes

Tu pareja y tú han tenido una infancia distinta. Vienen de familias y entornos diferentes.

Por lo tanto, es normal tener puntos de vista distintos con respecto a la crianza, la disciplina o la dinámica familiar. 

Pero te propongo un cambio de perspectiva para este problema con el hijo de tu pareja.

¿Y si en lugar de ver estas diferencias como una molestia, lo tomas como una oportunidad para conocerse y fortalecer la pareja?

Escuchar y comprender las perspectivas diferentes, incluso cuando parezcan contrarias a tus propias creencias, puede ayudarte a encontrar un terreno común. 

A menudo, las soluciones más efectivas surgen de la unión de opiniones distintas.

Abrazar la diferencia puede ser una forma inusual pero efectiva de fortalecer los lazos en tu familia extendida. 

3) Pon límites claros

De seguro esta pregunta ronda tu cabeza: ¿qué hacer si el hijo de mi pareja no me respeta?

Que un niño o adolescente desafíe tu autoridad es una experiencia agotadora y frustrante. 

Para remediarlo deberás establecer límites claros para mantener un ambiente de respeto y entendimiento en tu hogar.

¿Por qué? 

Porque la falta de límites facilita el conflicto y confusión en la relación con el hijo de tu pareja. Por eso, es importante que tú y tu pareja trabajen juntos para definir reglas y expectativas. 

Una vez que estos límites estén establecidos, es importante mantener la coherencia al usarlos.

La clave aquí es lidiar con los problemas de manera calmada y respetuosa, manteniendo una charla abierta.

Esto puede ayudar a que todos comprendan las razones detrás de los límites y cómo contribuyen al bienestar de la familia.

Eso sí, tu pareja y tú deben mantener las reglas por igual. Sobre todo, cuando las impartas tú. 

Ya que, si tu pareja prioriza a su hijo o no las respeta, tú serás la nueva bruja malvada de la familia.

Esto debe estar en claro para ambos a la hora de crear los nuevos límites.

4) Comparte experiencias

A veces, encontrar aliados que estén viviendo situaciones similares es de mucha ayuda. 

En lugar de sentirte aislada, busca el apoyo y la comprensión de amigos o familiares que estén atravesando algo así. 

Conversar con personas que han enfrentado problemas en la relación con los hijos de sus parejas puede darte ideas valiosas y consejos. 

Y te ayudará a tener un apoyo emocional que te mantendrá fuerte.

Además de hacerte ver que, posiblemente, haya familias aun más complicadas que la tuya.

Y eso siempre ayuda a ver el vaso medio lleno, ¿verdad?

5) Sé tú misma, aunque sea incómodo

Aunque convivir con el hijo de tu pareja puede ser emocionalmente agotador, debes ser tú misma, incluso cuando se sienta incómodo. 

La vida real rara vez sigue un guion perfecto, y las relaciones familiares pueden ser un territorio especialmente complicado.

Es normal sentir frustración, enojo o agotamiento en esta situación. 

Pero en lugar de ocultar tus emociones o reprimir tus pensamientos, permítete ser auténtica. Comunicar tus sentimientos de manera honesta y respetuosa ayuda para lograr una relación más sólida con el hijo de tu pareja.

Aunque, ten presente que ser tú misma no significa ser hiriente o insensible, pero sí implica expresar tus pensamientos y emociones de manera sincera y honesta. 

Al hacerlo, estás abriendo la puerta a que se conozcan realmente y que el hijo de tu pareja pueda entender qué sientes o piensas al cruzar los límites.

Que se dé cuenta que algo te lastima o enfada, no está mal. Es parte de quien eres.

6) No todo se trata de ti

Un estudio publicado en The Wiley Blackwell Encyclopedia of Family Studies afirma que, 

«el papel adoptado por los padrastros es una influencia importante para adaptarse con éxito a vivir en una familia ensamblada.»

Debes tener presente que, comenzar una nueva familia es un proceso difícil para todos.

De seguro no eres la única que está sufriendo esta transición y tiene problemas para vincularse.

Tanto tu pareja como su hijo, también están viviéndolo.

Sobre todo, si el hijo en cuestión aun está lidiando con el divorcio de sus padres o el duelo por no tener a su madre cerca.

Recuerda que un niño o adolescente no puede pensar o actuar como un adulto.

Mantener esto en mente, te ayudará a entender mejor las reacciones y motivos de cada uno.

Eso no implica que debamos justificar el quebrar limites o faltar el respeto.

Pero ayuda a valorar la situación desde la empatía.

7) Prevenir es mejor que curar

A la hora de crear un hogar armonioso, prevenir los problemas antes de que surjan puede ser una buena estrategia. 

Aquí te planteo algunas preguntas para reflexionar y considerar para lograrlo:

– ¿Estás abierta a conocer al hijo de tu pareja realmente?  ¿O lo haces porque no queda otra opción?

– ¿Has establecido expectativas claras y realistas sobre tu papel en su vida desde el principio?

– ¿Has tenido conversaciones abiertas con tu pareja sobre cómo manejar posibles desafíos?

– ¿Estás dispuesta a aprender en este proceso, entendiendo que la familia perfecta no es el objetivo?

En lugar de abordar los problemas una vez que se presenten, la prevención puede comenzar desde el momento en que conoces al hijo de tu pareja.

El objetivo es construir una relación positiva y saludable con el hijo, pero para lograrlo, debes ser honesta contigo misma.

Entender cuáles son tus metas internas y qué haces realmente, te ayudará a entender cómo lidiar con la situación.

Si tu vinculo con el hijo de él es falso, no tienes interés real por mejorarlo y no estás dispuesta a cambiar o ajustar ciertos aspectos para vivir mejor dentro del mismo hogar, ya sabes qué hacer…

Evítate una ruptura dolorosa más adelante, y enfrenta esta realidad con tu pareja para que puedan tomar la mejor decisión respecto a la relación.

Acepta tu rol en la relación 

Si estás intrigada en conocer si alguna vez llegue a aceptar a la pareja de mi padre, la respuesta es sí.

¿Qué hizo que lo logre? La actitud que ella tuvo conmigo.

En mi experiencia personal, he aprendido que asumir la responsabilidad de las acciones de cada uno ayuda a llevarse bien con alguien.

Puede ser tentador culpar a factores externos o a las personas involucradas, pero la verdad es que tenemos un papel crucial en cómo manejamos las relaciones familiares.

Tanto las parejas nuevas de los padres, como los hijos.

Aceptar que nuestras acciones pueden influir en la dinámica familiar es el primer paso hacia un cambio positivo. 

En mi caso, la mujer de mi padre tuvo el coraje de enfrentarse a sus errores o decisiones y explicármelos. 

Y también me ayudó a entender mis errores y cómo eso generaba problemas en nuestro hogar.

Su autoevaluación honesta y la voluntad de mejorar fueron cosas que hicieron que nuestro vinculo sea saludable, y me ayudaron a conocerla tal cual es y entender por qué mi padre la elegía.

¿Qué he descubierto en mi experiencia?

Que todos tenemos derecho a ser felices, y que no está mal que nos lo recordemos de vez en cuando para lograrlo.

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Chyna Swaddle

Chyna Swaddle

Chyna Swaddle es una experta en las dinámicas del amor y las relaciones, con una base sólida en psicología y antropología. Su pasión por explorar cómo las personas se conectan y crean vínculos es evidente en su escritura y en su profundo análisis del comportamiento humano en el juego del amor. Con estudios en Filosofía en la Universidad de Buenos Aires y una década de experiencia en comunicación y RRPP, Chyna combina una rica formación académica con experiencias prácticas, ofreciendo una perspectiva única sobre las relaciones y las citas. Contacto: chynaswaddle@gmail.com

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