Manejar nuestra energía puede ser un verdadero desafío a veces.
Seguramente te encantaría levantarte cada mañana sintiéndote en la cresta de la ola, con ganas de llevarte el mundo por delante para alcanzar tus sueños.
Pero vamos a ser sinceros, eso no pasa todo el tiempo. La energía varía cada día, debido a una incontable cantidad de factores.
Y habrá días en los que no tengas ni siquiera ganas de salir de la cama. Estoy segura que a todos nos ha pasado y nos pasa.
Te sorprenderá saber que comenzar tu día al 100%, tiene poco que ver con obtener energía de alguna fuente (como la comida o el sueño por ejemplo) y todo que ver con saber a dónde dirigir correctamente tu energía y generarla.
Por eso hoy vamos a estar hablando en profundidad, de las tácticas que puedes utilizar, para saber qué merece tu energía y decidir sabiamente dónde dirigirla y dónde no.
Así que si te has sentido agotada mentalmente en este último tiempo, estoy segura que este artículo te será de mucha utilidad.
¡Comencemos!
Paso 1: Identifica tus áreas de preocupación y de influencia
Hace bastante tiempo atrás, descubrí este concepto, tan simple pero a la vez poderoso, del autor Stephen Covey. En su libro “7 hábitos de la gente altamente efectiva”, menciona que existen dos círculos para cada situación que se nos presenta en la vida.
Uno es el círculo de influencia, que es dónde realmente puedes hacer algo o intervenir para modificar cierta situación.
Y el otro es el círculo de preocupación, que es dónde no hay nada que puedas hacer. Pensar en ello no modifica la realidad, ni te ayuda a encontrar soluciones.
No es raro hallarnos frecuentemente en el segundo círculo, dándole vueltas a un problema, por el que ya nada podemos hacer.
Entonces, un primero paso para comenzar a identificar qué merece tu energía, es tomar conciencia de aquellas cosas que puedes modificar y aquellas que simplemente no puedes cambiar.
Y te dejo un ejemplo de mi propia vida, hace unos años me encontraba de viaje en Bali. Un día recibo un llamado de un amigo que cuidaba mi coche en Argentina, que me informó que mi auto había sido robado.
¿Cuál era mi área de preocupación? El hecho de que el auto ya había sido robado y la sensación de vulnerabilidad que eso trajo. No podía revertir el robo.
¿Y la de influencia? Denunciar el robo a la policía, contactar a la compañía de seguros y tomar medidas para protegerme en el futuro. Cómo dejar mi coche en otro sitio al año siguiente.
Soy consciente que no adentrarte en el área de preocupación es un gran desafío, pero créeme que es un ejercicio fundamental para cuidar de tu energía disponible.
Paso 2: Protege tu energía individual
Seguramente lo has experimentado: comienzas tu día alegre y con ganas. Luego pasan las horas y de pronto, en algún momento de la tarde, percibes cómo tu energía ha cambiado. Te sientes cansada, tal vez hasta de mal humor y no entiendes qué ha pasado.
Una razón es la influencia de la energía externa, especialmente cuando interactuamos con otras personas.
Esta energía externa puede mezclarse con la nuestra, afectando nuestro bienestar.
Algunas formas efectivas de proteger tu energía son:
- La meditación y el mindfulness
- Rodearte de personas con energía positiva
- Cuidar tu alimentación
- Ejercitarte regularmente
- Descansar lo suficiente
- Pasar tiempo en la naturaleza
Otra gran herramienta son las prácticas energéticas. Hay técnicas como por ejemplo el Reiki, el Qi Gong y el Tai Chi, que están diseñadas para equilibrar y proteger la energía del cuerpo.
Y si el manejo efectivo de tu energía es algo que te interesa, te alegrará saber que hay cursos específicos para esta disciplina.
Recientemente completé el curso “Duality” de Jeffrey Allen en Mindvalley, que ha revolucionado mi forma de manejar la energía.
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El curso aborda temas como la conexión con la tierra, el cosmos, el aura y técnicas para purificar nuestra energía.
La utilidad del curso tan amplia, que además puedes aprender técnicas de cómo sanar tu cuerpo o comunicarte con tus guías superiores.
Aunque la energía puede ser un concepto abstracto difícil de comprobar con nuestros sentidos, todos sabemos que está allí.
Así que si estás dispuesto a aprender y abrir tu mente, este curso puede ser realmente un cambio radical para tu vida.
Paso 3: Haz un chequeo diario (o periódico) de tus emociones y prioridades
Como mencioné anteriormente, hay momentos en los que, sin darnos cuenta, dejamos que situaciones o interacciones acaparen nuestra energía.
Un pequeño desacuerdo o malentendido podría cambiar tu ánimo por el resto del día.
Entonces, para evitar que tu energía se drene es importante crear el hábito de verificar cómo te sientes y cuáles son tus prioridades en ese momento.
Por ejemplo, imagina que te encuentras en una reunión de trabajo y un compañero hace un comentario que te parece desagradable o inapropiado.
En lugar de pensar sobre ese comentario todo el día, puedes:
- elegir reconocer cómo te sientes,
- decidir si vale la pena abordar la situación o no
- y después, volver a centrarte en tus propias prioridades.
Además te comparto una sencilla técnica para mejorar en esto. Dedica 5 minutos al finalizar tu día y reflexiona sobre lo siguiente:
- ¿Qué emociones predominaron en mi día hoy?
- ¿Hubo alguna situación o persona que drenara mi energía de manera innecesaria?
- ¿Qué acciones o decisiones me hicieron sentir más empoderada y en control de mi energía?
- ¿Cuáles son mis principales prioridades para mañana y cómo puedo asegurarme de enfocarme en ellas?
Una investigación de 2019 publicada National Library of Medicine encontró, que la reflexión sobre eventos estresantes cotidianos, puede fortalecer el bienestar psicológico en el área de las relaciones con los demás y el propósito de vida. ¿No te parece fascinante?
Paso 4: Cultiva la resiliencia emocional

La resiliencia no es solo la capacidad de recuperarse de los contratiempos, sino también la habilidad para conservar tu propia energía en medio del caos.
Si bien es natural sentirte afectada por circunstancias externas, desarrollar resiliencia emocional te permite mantener una perspectiva más equilibrada.
Piensa en ello como si fueras un árbol. Incluso en medio de una tormenta, tus raíces te mantienen firme y tu tronco se flexiona ante el viento, evitando romperse.
¿Cómo puedes cultivar esta resiliencia?
- Enfrenta los desafíos de frente: En vez de evitar los problemas, encara tus miedos y preocupaciones.
- Mantén una red de apoyo sólida: Rodearte de personas que te alienten y apoyen es fundamental.
- Desarrolla habilidades de superación: Esto puede ser a través de terapia, coaching, o incluso la autoayuda.
- No temas pedir ayuda: La fortaleza también reside en reconocer cuando necesitamos apoyo adicional.
Paso 5: Reevalúa y redefine tu propósito
Finalmente, pero no menos importante, es esencial que cada tanto te tomes un momento para reevaluar y, si es necesario, redefinir tu propósito y objetivos de vida.
SI no lo haces, podrías encontrarte utilizando tu energía en metas que ya no resuenan contigo. Esto es algo que pasa mucho en el mundo corporativo, cuando estás tan ocupado trabajando largas horas que no dedicas un momento siquiera a pensar hacia donde quieres llevar tu vida. Ese es un gran punto de fuga de energía.
Pregúntate:
- ¿Estoy viviendo alineada con mis valores?
- ¿Las actividades y relaciones en las que invierto mi tiempo y energía son afines a mi propósito superior?
- Si solo pudiera enfocar mi energía en una cosa, ¿cuál sería?
Darte el permiso de cambiar de dirección, abandonar objetivos que ya no te sirven y perseguir nuevos sueños puede ser increíblemente liberador y energizante.
Palabras finales
En un mundo tan acelerado y lleno de imprevistos como en el que vivimos, la verdadera clave no sólo radica en la cantidad de energía que poseemos, sino cómo elegimos distribuirla.
De ahí la frase “Donde pones tu atención, allí fluye tu energía.”
Cada situación, interacción y decisión es una oportunidad para ejercer sabiduría sobre dónde depositarás tu más preciado recurso: tu energía.
Y al igual que el dinero o el tiempo, la energía bien invertida puede ofrecer grandes beneficios: bienestar, felicidad y propósito.
Al final del día, saber qué merece tu energía y qué no, es también una forma de autoliderazgo y autorrealización.
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