Hay decisiones que pueden cambiar tu vida de manera vertiginosa.
Y todas, a su manera, esconden un riesgo.
Si de amor se trata, muchas personas temen avanzar o profundizar en las relaciones.
Se sienten atrapados en una relación o creen que podrían perder su libertad al estar en pareja.
Es decir, tienen miedo al compromiso. ¿Eres tú una de ellas?
¿Sufres del síndrome de «novia fugitiva»? ¿Temes dar el paso para el «sí, quiero»?
O, tal vez, sea él el que no quiere saber nada del «juntos para siempre.»
Sea cual fuere lo que te ha traído hasta aquí, ¡estás en el lugar correcto!
Te aseguro que resolveré todas tus dudas acerca del miedo al compromiso.
Y juntas descubriremos cómo detectarlo y superarlo.
¿Qué es el miedo al compromiso?

El miedo es la angustia ante un riesgo.
Y ese riesgo puede ser algo real o imaginario.
Tranquila, no me lo he inventado. Así lo afirma la Real Academia Española.
Pero ¿de qué riesgo hablamos cuando se trata de un compromiso?
O, mejor dicho, ¿qué es lo que puede generar miedo a la hora de tener una pareja estable?
Según el psicólogo Manuel Escudero,
«Cuando una persona quiere comprometerse con su pareja, pero los pensamientos acerca de tener una relación a largo plazo, le generan sensaciones de malestar, frustración, ansiedad o agobio, es posible que tenga miedo al compromiso.»
Es decir que son emociones o cambios emocionales que provocan inseguridad.
Esta inseguridad nace ante un posible cambio en la vida.
Entonces, no es casualidad que surja este temor cuando una relación se esté por formalizar, ¿verdad?
Ya que, lograr una pareja estable o, incluso, contraer matrimonio significa tener un cambio rotundo en la vida.
O sea que, volviendo a nuestra pregunta original:
el riesgo a la hora de querer transformar una pareja en algo más serio está vinculado al cambio.
O, en otros aspectos, perder el control de una situación.
El miedo al compromiso es miedo a contraer una obligación, y, al mismo tiempo, miedo a perder.
Cuando formalizamos una pareja, estamos vinculándonos con mayor profundidad con esa persona.
Es decir, tenemos una obligación con el otro.
Ser «novios» o estar «casados» implica una responsabilidad con la otra persona.
Y los que temen al compromiso toman esta obligación como una falta de libertad.
¿Qué idea hay detrás de este miedo?
Te lo diré en dos palabras, la idea de una libertad prisionera.
Para los que temen al compromiso, el miedo que suele surgir al dar el siguiente paso es irracional.
¿Por qué?
Porque es un temor que aparece ante un cambio.
Pero sin saber si ese cambio implicará algo malo para la vida personal de uno o no, exactamente.
Los que temen al compromiso suelen sufrir por una posible pérdida de «libertad.»
¿De qué libertad hablo?
Verás, cuando estás en pareja con alguien y decides comprometerte con esa persona, tendrás que modificar ciertas cosas en tu vida para que ambos puedan convivir en armonía.
Esto no quiere decir que, de un día para el otro, tendrás que hacer solo lo que tu pareja quiera.
Pero, no te voy a mentir, sí que habrá cambios en tu vida.
Ya que de eso se trata estar en pareja. Encontrar una nueva forma de vivir juntos.
Entonces, al hablar de dar el siguiente paso, realmente ¿se pierde la libertad?
La respuesta es NO.
Cambiar algo en tu vida no es sinónimo de perdida de la libertad personal.
Siempre tendrás la oportunidad de encontrarte a ti mismo estés en pareja o no.
Suena cursi, pero es cierto.
La llave de tu libertad, y de lo que te haga sentir bien estará siempre en tus manos.
¿Cuándo aparece el miedo al compromiso?
Hay muchos detonantes que pueden despertar el temor al compromiso.
Pero los psicólogos suelen identificar las siguientes situaciones como las más comunes:
Formalizar una relación
Puede ser desde decidir ser «novios» hasta firmar un papel legal que indique que son una pareja. Cualquier tipo de formalización puede despertar este miedo.
Irse a vivir juntos
Este paso es uno de los primeros a dar cuando tienes una pareja estable. Y, al mismo tiempo, es el paso que más puede evidenciar el miedo al compromiso. ¿Por qué? Porque al vivir en pareja bajo un mismo techo, las decisiones domésticas y rutinarias suelen tomarse de a dos. ¿Qué cenaremos? ¿Quieres ver una serie juntos? ¿Te apetece que pida una pizza? Estas preguntas triviales se darán, créeme. Pero nada tiene que ver con la perdida de libertad individual. Simplemente indican que ya no piensas cómo resolver tú solo las cosas, sino que ambos lo harán. Si lo piensas bien, sería como un «trabajo en equipo» ¿no lo crees?
Comprar una vivienda
Si ya tienen planes para comprar una vivienda, significa que están en una pareja estable. Es decir, ya han pasado cosas juntos y están listos para dar un paso más. Aunque, comprar una propiedad tiene sus riesgos, obviamente. Ya que, de ahora en más, todo lo que suceda en esa propiedad será una decisión tomada en conjunto. Esto suele traer dudas. No solo porque ambos están haciendo una apuesta económica importante. Sino que también, esto podría afectar el futuro financiero de cada uno.
Hacer planes a largo plazo

¿Han pensado en ahorrar juntos para tomarse un año sabático viajando por el mundo? ¿O tal vez, quieran tener una mascota juntos? Planificar un futuro lejano con el otro quiere decir que ambos están comprometiéndose a llevarlo adelante juntos. Y eso, puede asustar.
Temor al altar
Ok, es claro que dejé lo mejor para el final de mi lista.
Nada paraliza más a una persona con temor al compromiso que un altar o un pañal.
Hollywood lo afirma. ¿O acaso no has visto el clásico de los ‘90 con Hugh Grant «9 meses»?
Pero lo cierto es que Hollywood ha llevado estos temas a la pantalla por el valor que nuestra sociedad le otorga.
Estemos de acuerdo o no, aun se habla de la importancia en nuestras vidas de consolidar una pareja.
Y, nada lo logra mejor que, casarse o tener un hijo.
Por más divorcio que exista, estas uniones suelen crear un lazo importante con el otro que será para siempre.
Un ex marido, o el padre de tu hijo, estará siempre allí, dando vueltas.
Así que, es normal que estas decisiones no se tomen a la ligera. Hay mucho en juego.
En una entrevista para Men’s Health, la psicóloga, Laura Valenzuela, menciona las posibles causas a tener miedo a contraer matrimonio:
- Una separación traumática: a veces, las experiencias pasadas, sean vividas en primera persona o no, pueden afectar las creencias que tengamos. Si tu pareja o tú han vivido un divorcio o separación traumática en la familia (el de sus padres, por ejemplo) es normal que a la hora de dar el paso o formalizar una pareja, se presenten dudas. Ya que, inconscientemente, aflorará todo lo vivido y esto despertará el temor a que uno lo pueda repetir, o, incluso, vivir de una manera peor.
- Baja autoestima o temor irracional a madurar: muchos profesionales lo asocian a la dificultad para afrontar la madurez, es decir, la incapacidad de asumir las obligaciones propias de la edad adulta. Dar el siguiente paso en una relación amorosa, obliga a la pareja a entender que, tarde o temprano, las obligaciones de un adulto según la sociedad (trabajar, mantener un hogar, cuidar de uno mismo y de la pareja, etc.) tocarán a la puerta. Esta situación puede darse a menudo en personas que aún viven con sus padres, por ejemplo.
- Asumir más responsabilidades: de la misma manera, formalizar una relación puede generar en algunos la idea de que, más adelante, deberán darse pasos más importantes que puedan llegar a coartar la libertad individual. Por ejemplo, tener un hijo.
Temor a tener un hijo
Según la psicóloga Pilar Sordo, el temor a tener un hijo es cada vez más común.
Y aunque, este temor está más asociado a ser un mal padre, muchos temen por el hecho de contraer una obligación que los acompañe de por vida.
Como dice la autora Elizabeth Gilbert,
«Tener un hijo es como hacerse un tatuaje en la cara. Antes de hacerlo, tienes que tenerlo muy claro.»
Ok, es una comparación un poco extrema, lo sé.
Pero si lo piensas, funciona para entender un poco mejor el temor al compromiso.
Lo que la autora quiere decir es que, un hijo, al igual que un tatuaje en la cara, te acompañará para toda la vida.
Una vez que lo has decidido, no hay marcha atrás.
Y así como no puedes ignorar un tatuaje al verte al espejo, no podrás obviar que serás madre o padre el resto de tu vida, ¿no lo crees?
Recuerda que el miedo al compromiso tiene que ver con cambios.
El matrimonio o tener un hijo, sin dudas serían cambios de raíz para la vida de cualquier persona.
El problema para alguien que sufre de estos temores es que no se está preguntando lo siguiente:
«¿cabe la posibilidad de que valga la pena?»
¿Cómo actúa alguien con miedo al compromiso?
Ahora bien, ¿qué características tienen las personas que temen al compromiso?
Si bien todos somos diferentes, podrás entender con mayor facilidad si identificas alguna de estas 8 actitudes.
1) La idea de independencia:
Suelen ser personas muy independientes que no disfrutan de dar explicaciones.
Creen que el estar en una pareja o asumir un compromiso esta independencia se podría perder.
Gozar de una independencia individual es algo de lo que nadie debería privarse jamás.
Pero suele existir un concepto errado cuando hablamos de falta de libertad en pareja.
Muchos consideran que una relación amorosa restringe y genera dependencia.
Si bien esto se puede dar, todo depende de qué tipo de relación y qué limites se planteen con la pareja.
La clave está en la comunicación y el respeto.
2) Dificultad para tomar decisiones personales:
Cada decisión, ya sea pequeña o no, implica cambiar el rumbo en algo de la vida.
Al hacer esta elección, algo cambiará.
Muchas personas temen a vivir cualquier tipo de cambio.
Y esto los empuja a dilatar o no querer tomar decisiones.
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3) Pesimismo o inseguridad:

Suelen presentar inseguridad en las relaciones.
Y los persigue la idea de que, tarde o temprano, algo irá mal en la pareja.
No evalúan una relación desde la posibilidad de que se den las cosas desde el lado positivo.
Solo se centrarán en el aspecto negativo de todo.
Esto suele darse en personas que han tenido una infancia en la que han vivido una separación traumática o han tenido un problema familiar cercano en el pasado.
4) Pensamientos de ruptura o culpa:
Si la relación se vuelve seria, suelen buscar excusas o culpar al otro para terminar la relación.
Si ellos no la terminan, intentan responsabilizar a la pareja de los errores.
O profundizan dificultades que estén presentándose en la relación.
No se hacen cargo de ellos.
5) Control:
Tratar de ejercer control sobre todo y todos es algo muy característico del miedo al compromiso. ¿Por qué?
Porque si le temes a los cambios, al controlar todo a tu alrededor (o creer que lo haces) evitarás vivir cualquier tipo de alteración en tu vida.
6) Incomodidad en la intimidad:
A la hora de tener relaciones, nos exponemos al máximo.
Y eso implica que nuestros sentimientos quedan al descubierto.
Al menos, por una cuestión de instantes.
Para quienes intentan controlar todo, dejarse llevar en la intimidad, le resultará incomodo.
7) Conflictos de pareja o aislamiento:
La inestabilidad emocional que este tipo de personas suelen presentar trae conflictos de pareja.
Esta inseguridad puede generar una crisis o separación.
Además, la persona que teme al compromiso encuentra difícil pasar tiempo con su pareja.
Por lo tanto, escapa de hacer actividades en pareja o tener eventos sociales, por ejemplo.
8) Inmadurez emocional:
La psicóloga Valenzuela, explica que es habitual este temor en hombres con el «síndrome de Peter Pan.»
Son personas que no pueden aceptar responsabilidades y, sobre todo, se niegan a aceptar compromisos.
Las redes sociales y el miedo
El temor al compromiso o filofobia, tiene otra característica importante.
Suele estar vinculado con un miedo a enamorarse o conectarse emocionalmente con alguien.
La psicóloga Ilisa Kaufman explica sobre esto que,
«La fobia al compromiso no es infrecuente, especialmente hoy en día. Con las redes sociales y las aplicaciones de citas, las personas tienen muchas opciones que les dificulta tomar una decisión. Los temerosos del compromiso están plagados de pensamientos de que podrían estar perdiendo una mejor situación; o que podría haber una mejor opción para ellos por ahí.»
En este sentido se explica la necesidad de ser libres siempre.
Porque es la única manera de no perder una posible oportunidad.
Tener las opciones allí afuera, permite que estos pensamientos se presenten.
Y, a la vez, despierten la duda de si habrá algo mejor.
Miedo al compromiso en la mujer y el hombre

Suele decirse que los hombres sufren del temor al compromiso.
Sí, es cierto. Algunos lo hacen. Pero, las mujeres, también lo hacemos.
No todas queremos ser las princesas rescatadas por un príncipe azul imaginario.
Sobre todo, si de matrimonio hablamos.
Todos padecemos las mismas dudas y temores en algún momento de nuestras vidas.
El miedo al compromiso no es una cuestión de géneros, sino de roles.
La psicóloga Valenzuela explica que,
«la gamofobia, o miedo al matrimonio, ha tenido más incidencia en hombres, debido a la presión que se ha ejercido históricamente sobre la figura del hombre dentro del matrimonio como, por ejemplo, el mantenimiento económico de la familia.»
Aunque también indica que la incidencia del miedo al compromiso ha aumentado en mujeres.
Y esto también se debe al rol social.
Ya que, por mucho tiempo, «se las ha sometido socialmente y “obligado” a través de la presión social, a casarse.»
Tranquila, no voy a hablar del film de Julia Roberts, «Novia a la fuga» como ejemplo.
Pero, muchas mujeres a punto de casarse o formalizar sufren estos miedos y dudas también.
Y, si bien el modelo familiar y sus roles sociales está cambiando, algunas presiones siguen vigentes.
Además de las falsas creencias de que consolidar una pareja es sinónimo de amor verdadero.
El amor maduro requiere eliminar la búsqueda de nuestro Mr. Right, ¿no lo crees?
Dar el gran paso habla de trabajo y esfuerzo para consolidar y mantener un vínculo sano.
De eso se trata el amor en pareja.
Cómo superarlo
Dudar es sinónimo de tomar conciencia.
No importa si eres tú o él quien presente dudas sobre la relación.
Lo importante es que ya han dado el primer paso para solucionarlo: IDENTIFICARLO.
Aquí te dejo una lista de 3 pasos para que explores cómo superarlo con tu pareja.
Paso 1: COMUNICACIÓN
Es indispensable que la persona que esté padeciendo el temor al compromiso se comunique.
La pareja debe estar al tanto de lo que está pasando por la cabeza de su compañero/a.
Pero se paciente, las personas con miedo al compromiso temen fracasar.
Eso quiere decir que les cuesta expresar sus emociones.
Lo importante es que comprendan cómo se siente cada uno ante esto.
Y que juntos puedan buscar soluciones.
Además, conocer qué emociones y miedos despierta en la pareja dar el siguiente paso es bueno.
Esto ayuda a ponerse en los zapatos del otro y empatizar, y puede consolidar el vínculo.
Paso 2: CREENCIAS
En estas charlas con tu pareja, intenta descubrir qué pensamientos tiene cada uno acerca de una relación.
¿Qué es un compromiso amoroso?
¿Qué riesgos entabla mantener una pareja estable?
Aquí puede que se destapen miedos nuevos u omitidos hasta ahora.
Miedo al fracaso, al abandono o a pasar de vuelta por una situación dolorosa del pasado.
Sea lo que sea que surja, servirá para conocerse mejor.
Es importante que entiendan también que estas vivencias han construido la creencia que tienen.
Es decir, explica lo que para cada uno de ustedes es una «pareja».
Al compartir las creencias de cada uno, podrán entender si sus miedos son iguales.
O si el otro puede brindar una nueva perspectiva sobre algo que no habían pensado antes.
Según el escritor y terapeuta Jorge Bucay,
«El compromiso no depende de lo que “puedo hacer” sino hasta donde voy a involucrarme yo en esta historia, en esta relación que estoy sosteniendo con el otro. El compromiso no tiene que ver con la posibilidad de cumplir con lo que me comprometo sino con mi actitud hacia aquello con lo que me comprometo.»
Involucrarse el uno con el otro, logrará unirlos.
Además, ayudará a que entiendan si realmente desean dar ese nuevo paso juntos.
Si ambos poseen la actitud para avanzar en una relación, podrán sortear las dudas.
PASO 3: CAMBIAR EL ENFOQUE

Una vez conozcan sus creencias, es vital entender si el deseo de estar juntos es real.
Para esto, es necesario ser sincero con uno mismo y respetarse.
Si la voluntad de dar el siguiente paso en la relación es solo de uno, no es miedo.
Tal vez sea necesario evaluar una posible separación.
Pero si el deseo es real y las dudas son en base a heridas del pasado, por ejemplo, es necesario un cambio de enfoque.
En una entrevista, el psicólogo Gabriel Rolón dice que,
«aquellos que van a menos en la vida se pierden una gran experiencia: transitar una vida apasionada.»
Dejar que nuestras creencias tomen control sobre nosotros puede protegernos de riesgos.
Pero, tal como dice Rolón,
«Si apuestas poco a la vida, corres pocos riesgos, quieres perder poco, entonces tenes una vida intranscendente.»
Es decir, si te mantienes seguro en tu zona de confort, tu vida será eso, y nada más.
Analizando con tu pareja las posibles raíces del temor al compromiso puede ayudar.
Pero lo importante es tener la voluntad de entender que las grandes decisiones requieren sacrificios.
Y ese sacrificio, no es sinónimo de sufrimiento. El cambio es eso, cambio.
No hay que darle mas peso de lo que es.
Rolón sugiere que,
«Arriesgarte vale la pena cuando lo que te mueve es un deseo profundo.»
Si el deseo legitimo de querer estar en pareja es fuerte, entonces valdrá la pena. Te lo aseguro.
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